Un perfecto ensamblaje de dos vinos en el tradicional y genuino sistema de Solera y Criaderas: Un Amontillado, seco y con carácter. Un Pedro Ximénez, dulce, intenso y aterciopelado.
* Servir en vaso ancho, con hielo y una piel de naranja. Perfecto acompañante de todo tipo de tapas y aperitivos.