El whisky español combina tradición local e innovación técnica para ofrecer destilados de perfil limpio y bien equilibrado. Elaborado principalmente a partir de cebada malteada y granos (maíz o trigo, según el estilo), se destila en alambiques de cobre o columnas y se envejece en barricas de roble, a menudo con crianza previa de vinos ibéricos como Jerez (Oloroso, Pedro Ximénez) o vinos tintos de crianza. Este envejecimiento aporta notas de frutos secos, toffee, vainilla y ligeros recuerdos de uva pasa, manteniendo una boca suave y persistente.
Características del whisky español
Estilos: Single Malt, Blended Malt, Blended Whisky y Grain Whisky (whisky de grano).
Maduración: Barricas de roble americano y europeo; finalizaciones en Sherry casks (PX, Oloroso) y vinos nacionales.
Graduación típica: 40–46% vol.; ediciones cask strength disponibles en algunas referencias.
Consumo: solo, con pocas gotas de agua, o en cócteles de corte clásico.
Cómo elegir
Si buscas una experiencia más malteada y compleja, opta por Single Malt; para una entrada más amable y versátil, elige Blended Whisky. Los aficionados a perfiles golosos apreciarán las terminaciones en Jerez, que realzan notas dulces y especiadas sin perder el carácter del cereal.