La Kilbeggan Distilling Company, la destilería con licencia más antigua de Irlanda, ha pasado por muchas pruebas y triunfos.
Fundada en 1757, la destilería pasó los siguientes 200 años elaborando un whisky apreciado en todo el mundo. Por eso, cuando los tiempos difíciles paralizaron su actividad, la ciudad se unió para salvar el whisky que había construido la ciudad. No fue rápido ni fácil, pero perseveraron. Hoy, cada botella producida es la prueba de que el espíritu de Kilbeggan nunca flaqueó.
Cuando las puertas de la destilería de Kilbeggan se cerraron en 1953, los habitantes de Kilbeggan podrían haber aceptado fácilmente la derrota. Podrían haber reconocido que los tiempos habían cambiado y que el destino les había deparado más de una mala racha. Pero no lo hicieron. La destilería significaba demasiado para muchos en el pueblo. Nunca dejarían que su chimenea se redujera a un monumento, sin importar lo que el mundo les lanzara.
El hecho de que la destilería de Kilbeggan esté viva y en buen estado es un testimonio de la gente que vive aquí hoy en día. El proceso utilizado para destilar el whisky es un testimonio de la gente que vino antes. Los mismos alambiques de hace siglos siguen en el lugar, y el whisky sigue funcionando en un edificio construido mucho antes de la llegada de la electricidad. |