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Macallan 1926: vendido en subasta por 2.81 millones de dólares

The Macallan 1926 alcanza un valor de 2,81 millones en la subasta realizada en octubre en The Macallan State, Speyside, para celebrar el centenario del whisky.

Algunas botellas alcanzan notoriedad por su rareza; otras, por la historia que las acompaña.  El Macallan 1926 reúne ambas cosas. Procede de una única barrica de roble europeo sazonada con jerez, se embotelló tras 60 años de maduración y dio lugar a apenas cuarenta unidades. Su trayectoria lo ha convertido en una referencia para coleccionistas y en uno de los nombres más reconocibles de las subastas de whisky.

Una barrica singular de Speyside

El destilado se produjo en 1926 en la destilería The Macallan, situada en Speyside, Escocia. La región es conocida por la presencia de whiskies de malta con perfiles diversos, y la crianza en barricas vinculadas al jerez forma parte de la identidad histórica de la casa.

En este caso, el whisky permaneció durante seis décadas en la barrica número 263 antes de ser embotellado en 1986.

Una maduración tan prolongada no es una simple cuestión de tiempo. A lo largo de los años, la madera influye en el color, los aromas y la textura, mientras parte del líquido se pierde por evaporación. El resultado depende de múltiples factores —entre ellos, el estado de la barrica y las condiciones de la bodega—, por lo que la edad por sí sola no permite anticipar cómo sabe un whisky.

En el Macallan 1926, además, la rareza de la barrica y el limitado número de botellas han contribuido decisivamente a su fama.

Cuatro presentaciones para un mismo whisky

Las cuarenta botellas no salieron al mercado con una única apariencia. Catorce llevaron la etiqueta Fine & Rare; otras incorporaron diseños de los artistas Peter Blake y Valerio Adami. Dos quedaron sin etiquetar y una de ellas fue pintada a mano posteriormente por Michael Dillon. Estas diferencias visuales ayudan a identificar distintas versiones, pero no cambian el origen común del líquido: la barrica 263.

La combinación de producción escasa, antigüedad, procedencia reconocible y distintas intervenciones artísticas explica por qué estas botellas se han convertido en piezas de coleccionismo. En una subasta, la procedencia documentada y el estado de conservación son factores esenciales: permiten valorar la historia de una botella, aunque no eliminan la incertidumbre propia de cualquier mercado de objetos raros.

El precio de la rareza

El Macallan 1926 ha protagonizado algunos de los resultados más destacados de las subastas de espirituosos.

En 2023, una botella de la versión Adami alcanzó 2.187.500 libras en Sotheby’s. Esa cifra ilustra hasta qué punto, en el segmento más exclusivo, el valor de una botella puede depender tanto de su procedencia y escasez como de su contenido.

Conviene distinguir, por tanto, entre interés histórico y experiencia de degustación. Una botella de este nivel suele permanecer en manos de coleccionistas y rara vez está al alcance de quien busca simplemente descubrir un single malt de Speyside. Su precio de subasta no es una medida directa de calidad sensorial ni una referencia útil para comparar whiskies disponibles para consumo.

Una subasta de 2.81 millones.

El pasado 9 de Octubre, la famosa casa de subastas Sotheby celebró una subasta en The Macallan State, Speyside, la primera subasta realizada en un entorno tan único para una botella de The Macallan, para celebrar los 100 años de la destilación de esta edición 1926.

Con un precio de 2.81 millones, esta botella de The Macallan 1926 consigue el mayor precio jamas pagado por una botella de whisky y además otorga el prestigioso mérito a Sothebys de haber celebrado las subasta de las 3 botellas mas caras del mundo en su historia.