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El nombre "Vega Sicilia" tiene su origen en 1601 en que fue usada la denominación "Pagos de Vega Sicilia y Carrascal". Vega Sicilia ha tenido propietarios entre los que cabe nombrar a Don Antonio Prieto de la Concha y Rubalcava en 1695 y a Don Toribio Lecanda, quien en 1848 le dio un carácter industrial y creó las "Bodegas Lecanda de Valladolid". 1864 es considerado el año de su fundación por Eloy Lecanda. En 1952 Vega Sicilia es adquirida por la sociedad "Prodes S.A.".
Eloy, hijo de Toribio Lecanda, fundador de la bodega Vega Sicilia en 1864, compra en Burdeos 18.000 sarmientos de cabernet sauvignon, malbec, merlot y pinot noir, destinados a la elaboración de brandy y ratafías. En 1876, en la Exposición de Filadelfia, Lecanda obtiene un certificado de calidad por sus brandies. Aquel mismo año, consigue ser proveedor de la Casa Real y en 1880 obtiene la Gran Cruz de Isabel la Católica. Y todo sin que haya nacido todavía el tinto que hará famosa a la firma.
El duro trabajo de Txomin Garramiola da su fruto en 1915, con el nacimiento de dos vinos excepcionales: Vega Sicilia y Valbuena. Se trata de unos caldos que siguen el modelo de lo que en aquella época se estilaba en La Rioja: envejecimientos prolongados en tinas y barricas de madera y embotellado según llega el pedido.
La etapa actual se inicia en 1982, cuando El Enebro S.A., empresa propiedad de la familia Álvarez Mezquíriz, adquiere la bodega y los viñedos al empresario venezolano Miguel Neumann.
La fermentación alcohólica suele durar unos quince días y la temperatura máxima puede alcanzar los 32 grados. La madurez óptima de la uva selectivamente vendimiada y el grado alcohólico, que oscila entre el 13% y el 14.5%, facilita la extracción de color y taninos. Vega Sicilia Único fermenta de preferencia en depósitos de roble y Valbuena, de acero inoxidable.
Posteriormente, el vino realiza la fermentación maloláctica. En el caso de los Valbuena, esta segunda fermentación tiene lugar en unos depósitos de cemento. Para los Únicos, el líquido se descuba directamente a unos tinos de roble de conservación. Allí, los vinos llevarán a cabo la fermentación maloláctica en las mismas condiciones de temperatura que los Valbuena. Una vez finalizada, el vino permanecerá en los tinos un año más, tranquilamente, reposando y clarificándose.
La crianza del vino se inicia en enero, primero en tinos y luego en barrica nueva. La duración del proceso de crianza en madera para los Valbuena es de tres años. Durante este tiempo, el vino va rotando de barrica nueva a barrica cada vez más usada con el objetivo de conseguir un equilibrio perfecto entre el vino y la madera. Una vez que éste se ha logrado, los vinos reposan por fin en grandes envases de madera que los prepararán para su posterior embotellado.
La bodega somete a sus vinos a periodos de envejecimiento en madera más largos de lo habitual en el mundo del vino; sólo los grandes son capaces de soportar esa dura prueba. Todo ello para que los vinos consigan el carácter, la elegancia, el clasicismo y los aromas exclusivos de Vega Sicilia.
Características: Se trata de un vino que procede de viñas algo más jovenes y, en su composición, se encuentra mayoritariamente tempranillo y más merlot que cabernet sauvignon. Tiene de su hermano mayor el color de cereza granate con ribete anaranjado, la expresión etérea de su graduación alcohólica y el acento de su excelente evolución oxidativa, fruto de un roble bien curtido, rasgo característico de los tintos de la firma. De su propia personalidad destaca el recuerdo de sus variedades, con un matiz de fruto rojo maduro. En boca, tiene una estructura más magra que el Vega Sicilia Único pero con la complejidad de la asociación vinoso-afrutado.
Capacidad: 75 CL Graduación Alcohólica: 13,5%Vol
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