|

Dehesa de los Canónigos, que se levanta a orillas del Duero, cerca de Pesquera, no es una de las numerosas bodegas modernas que jalonan la Ribera, moles de cemento o ladrillo que a veces incorporan aires modernos y futuristas, ni por el contrario, una de esas edificaciones sencillas, de corte rural y amor a lo subterráneo. Su fisonomía refleja la larga trayectoria de una explotación agropecuaria en la que el vino tuvo mayor o menor importancia en función del contexto social y económico. De ahí el conjunto de pequeñas edificaciones agrupadas en torno a un caserón que sigue siendo vivienda y en el que el hoy propietario Luis Sanz, habita con los suyos. Los muros escalonados, lo bajo de las edificaciones y la estructura arquitectónica en forma de "u" dan al conjunto un aire más manchego que castellano, como si fuera una antigua venta de pasado floreciente. Pero el paisaje despeja rápidamente cualquier duda; tras la bodega-vivienda, un frondoso bosque de pino mediterráneo se prolonga hasta orillas del Duero, cuyas aguas marcan el límite de la finca_, y al frente, parte en el llano y parte encaramándose en las colinas, se extiende el inconfundible viñedo ribereño. Las cepas son hoy la principal razón de ser de Dehesa de los Canónigos y el vino su actividad más relevante, aunque la gran extensión de la propiedad permita contar también con importantes cultivos de cereal.
Variedades: 85% Tinto Fino, 12% Cabernet Sauvignon, 3%
Nota de Cata: Vino de color rojo picota algo cubierto. Aromas a frutos rojos bien ensablados con las notas de la madera. En boca posee buena acidez y equilibrio. Terreno: 62 ha. en Pesquera de Duero (Valladolid). Elaboración: Vinificación tradicional de las variedades por separado. Envejecimiento: Crianza. 2 meses en depósitos y 24 meses en barrica.
Capacidad: 75 CL Graduación Alcohólica: 13º
|